miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA LÍRICA Y EL MAR

En una illa del mar grec
-temps era temps!-,
una jovençana plora
d'enyoraments.
Son estimat va partir
en un vaixell
cap a la guerra dels moros,
-ai quin turment!-.
Bé mirava la mar clara
vers el ponent,
i escoltava la remor
de tots els vents,
per veure si sentiria
l'estimat seu.
Mai no arribava la barca,
-temps era temps!-.

Morien els anys i els dies
dins la mar plana.
De tant esperar, la jove
tornava un arbre.

Del cos en sorgí la soca,
de les mans, branques.
I els peus posaren arrels
en terra amarga.
Tornà un ametller tan bell,
la jovençana,
que escampava plans i tanys
per la mar plana.

Un dia, passats els dies
i les setmanes,
el jovencell va tornar
de les batalles.
Tot d'una que tocà terra
va veure l'arbre.
Amb les branques va conèixer
sa enamorada.
Va córrer desesperat
per abraçar-la,
i l'ametller es va omplir
de flors rosades.






lunes, 1 de junio de 2015

LUIS CERNUDA



Es la luz misma, la que abrió mis ojos
Toda ligera y tibia como un sueño,
Sosegada en colores delicados
Sobre las formas puras de las cosas.

El encanto de aquella tierra llana,
Extendida como una mano abierta,
Adonde el limonero encima de la fuente
Suspendía su fruto entre el ramaje.

El muro viejo en cuya barda abría
A la tarde su flor la enredadera,
Y al cual la golondrina en el verano
Tornaba siempre hacia su antiguo nido.

El susurro del agua alimentando,
Con su música insomne el silencio,
Los sueños que la vida aún no corrompe,
El futuro que espera como página blanca.

Todo vuelve otra vez vivo a la mente,
Irreparable ya con el andar del tiempo,
Y su recuerdo ahora me traspasa
El pecho tal puñal fino y seguro.

Raíz del tronco verde, ¿quién la arranca?
Aquel amor primero, ¿quién lo vence?
Tu sueño y tu recuerdo, ¿quién lo olvida,
Tierra nativa, más mía cuanto más lejana?

ELISABETH MULDER

La dulce música

Fuente, desgrana tu pena
en esta tarde azulada.
Rima tu copla encantada
en esta tarde serena.

Bella amiga, mi hada buena,
di tu mágica balada.
¡Canta tu dulce tonada
que es toda gracia llena!

Y la fuente me escuchó:
y su romance cantó en el suave atardecer.

Y cada gota caía
como divina harmonía
en el fondo de mi ser.

MIGUEL DE UNAMUNO



Tú me levantas, tierra de Castilla, 
en la rugosa palma de tu mano, 
al cielo que te enciende y te refresca, 
al cielo, tu amo, 

Tierra nervuda, enjuta, despejada, 
madre de corazones y de brazos, 
toma el presente en ti viejos colores 
del noble antaño. 

Con la pradera cóncava del cielo 
lindan en torno tus desnudos campos, 
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro 
y en ti santuario. 

Es todo cima tu extensión redonda 
y en ti me siento al cielo levantado, 
aire de cumbre es el que se respira 
aquí, en tus páramos. 

¡Ara gigante, tierra castellana, 
a ese tu aire soltaré mis cantos, 
si te son dignos bajarán al mundo 
desde lo alto!


VICENTE ALEIXANDRE





Chupar tu vida sobre los labios,
no es quererte en la muerte.
Chupar tu vida, amante,
para que lenta mueras
de mí, de mí que mato.
para agotar tu vida
como una rosa exhausta.
color, olor: mis venas
saben a ti: allí te abres.
Ebriamente encendido,
tú me recorres. toda,
toda mi sangre es sólo
perfume. Tú me habitas,
aroma arrebatado
que por mí te despliegas,
que como sangre corres
por mí: ¡que a mí me pueblas!

RAFAEL ALBERTI




Canto, río, con tus aguas:
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.

Yo nunca seré de piedra.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

Espada, como tú, río.
Como tú también, espada.
También, como tú, yo, espada.

Espada, como tú, río,
blandiendo al son de tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.